El mundo material no es falso.

La Verdad Absoluta está impregnada de innumerables energías (uru-śakti brahmaiva bhāti). A través de la expansión de la Verdad Absoluta, surgen las dimensiones físicas y sutiles del mundo material. Como señala Śrīla Śrīdhara Svāmī, kāryaṁ kāraṇād bhinnaṁ na bhavati: ‘El efecto no es diferente de su causa’. Por lo tanto, dado que el Absoluto es una existencia eterna, este mundo material, al ser una manifestación del Absoluto, también se considera real, aunque sus diversas expresiones sean temporales y, por ende, ilusorias. El mundo material abarca interacciones desconcertantes de elementos reales. No es falso en el sentido que proponen los budistas y māyāvādīs, quienes afirman que el mundo material no existe independientemente de la mente del observador. Como potencial del Absoluto, el mundo material posee una existencia auténtica. Sin embargo, los seres vivientes suelen confundirse con sus manifestaciones temporales, percibiéndolas erróneamente como permanentes. Así, el mundo material actúa como un potencial ilusorio, llevando a las entidades vivientes a olvidar el reino espiritual, donde la existencia es eterna, placentera y plena de conocimiento. Por su capacidad de confundir al alma condicionada, se describe al mundo material como ilusorio. Cuando un mago actúa en un escenario, la ilusión que experimenta el público no es la realidad. Sin embargo, tanto el mago como el atrezzo existen, aunque el conejo que aparece de la chistera sea una ilusión. De manera similar, cuando una entidad viviente se identifica con el mundo material, pensando: ‘Soy americano’, ‘soy indio’, ‘soy ruso’, ‘soy negro’, ‘soy blanco’, cae bajo el hechizo del potencial ilusorio del Señor. El alma condicionada debe reconocer: ‘Soy un alma espiritual pura, una parte integral de Kṛṣṇa. Debo dejar de lado mis actividades fútiles y servir a Kṛṣṇa, ya que soy uno con Él’. Esta comprensión les libera de la ilusión de māyā. Si alguien intenta escapar de esta energía ilusoria afirmando que no hay potencial ilusorio y que el mundo es falso, simplemente está sucumbiendo a otra ilusión diseñada por māyā para mantenerlo en la ignorancia. Kṛṣṇa afirma en Bhagavad-gītā (7.14):

daivī hy eṣā guṇamayī mama māyā duratyayā

mām eva ye prapadyante māyām etāṁ taranti te

Hasta que uno no se postre ante los pies de loto de Māyeśa, el Señor del potencial ilusorio, no hay esperanza de liberarse de esta ilusión. Es inútil afirmar simplemente que no existe el potencial ilusorio, ya que māyā es duratyayā, o infranqueable para la entidad viviente limitada. No obstante, el Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios todopoderosa, puede eliminar fácilmente el potencial ilusorio.

Fuente: A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada (edición 2014), «Srimad Bhagavatam», Undécimo Canto, Capítulo 03 – Texto 37