Todas las actividades corporales deben ser reguladas con moderación e inteligencia.
Una persona sabia evita sumergirse en exceso en las formas, sabores, aromas y sensaciones que emanan de los placeres materiales. En cambio, reconoce que actividades como comer y dormir son necesarias para preservar el cuerpo y la mente. El cuidado adecuado del cuerpo a través de prácticas reguladas, como comer, dormir y purificarse, es fundamental; desatender esto puede debilitar la mente y restringir la comprensión espiritual. Una dieta demasiado restrictiva o la aceptación de alimentos impuros en nombre del desinterés pueden perturbar la mente, mientras que entregarse a comidas excesivamente ricas puede provocar un letargo excesivo y ocasionar desequilibrios en las funciones corporales, nublando así la mente y el habla con las modalidades de la pasión y la ignorancia. El Señor Kṛṣṇa sintetiza este principio en la Bhagavad-gītā con la frase yuktāhāra-vihārasya yukta-ceṣṭasya karmasu, subrayando la importancia de moderar y regular conscientemente todas las actividades corporales con el fin de alcanzar la autorrealización. Este enfoque es transmitido por verdaderos maestros espirituales. La austeridad extrema o la indulgencia excesiva en los placeres sensoriales pueden obstaculizar el camino hacia la autorrealización.
Es deber de un devoto no hacer distinción entre los objetos y Kṛṣṇa, ya que verlos por separado conduce a la ilusión. Una persona respetable nunca intentaría disfrutar de lo que pertenece a otro. De la misma manera, ver todo en relación con Kṛṣṇa elimina el deseo de disfrute material. Sin embargo, cuando uno percibe los objetos como independientes de Kṛṣṇa, se activa la inclinación natural hacia el placer sensorial. Un individuo debe discernir sabiamente entre preyas, o el placer efímero, y śreyas, o el beneficio perdurable. Participar en actividades sensoriales de manera moderada puede servir efectivamente a Kṛṣṇa. En cambio, la indulgencia excesiva puede llevar a una disminución de la seriedad y profundidad en la práctica espiritual, rebajando al individuo al nivel de un materialista común. En última instancia, el objetivo es alcanzar el jñānam, o una conciencia estable de la Verdad Absoluta, el Señor Kṛṣṇa.
Fuente: A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada (edición 2014), «Srimad Bhagavatam», Undécimo Canto, Capítulo 07 – Texto 39.









