Nadie puede abstenerse de hacer algo, ni siquiera por un momento.

Como se afirma en la Bhagavad-gītā (3.5):

na hi kaścit kṣaṇam api jātu tiṣṭhaty akarma-kṛt

kāryate hy avaśaḥ karma sarvaḥ prakṛti-jair guṇaiḥ

Todos los hombres se ven obligados a actuar impotentemente según los impulsos que surgen de las modalidades de la naturaleza material; por lo tanto, nadie puede abstenerse de hacer nada, ni siquiera por un momento. Puesto que la entidad viviente no puede permanecer inactiva, debe aprender a dedicar sus actividades al Señor. Śrīla Prabhupāda comenta sobre este verso de la Bhagavad-gītā de la siguiente manera: ‘No se trata de la vida encarnada, sino que la naturaleza del alma es estar siempre activa. Sin la presencia del alma espiritual, el cuerpo material no puede moverse. El cuerpo es solo un vehículo inerte que debe ser animado por el alma espiritual, la cual está siempre activa y no puede detenerse ni un momento. Así, el alma espiritual debe ocuparse en la buena obra de la conciencia de Kṛṣṇa; de lo contrario, se empleará en actividades dictadas por la energía ilusoria. En contacto con la energía material, el alma espiritual adquiere modos materiales, y para purificar el alma de tales afinidades, es necesario dedicarse a los deberes prescritos establecidos en los śāstras. Sin embargo, si el alma está ocupada en su función natural de conciencia de Kṛṣṇa, todo lo que es capaz de hacer es beneficioso para ella.’

Fuente: A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada (edición 2014), «Srimad Bhagavatam», Undécimo Canto, Capítulo 03 – Texto 41.